Historia

Lesseps es la parada del metro del barrio de Gracia, nuestro barrio cuando vivíamos en Barcelona.
Nunca se sabe bien cuando comienzan las historias. Aquella estación de metro fue siempre una referencia ineludible para marcar nuestra ubicación, además, nos remite al punto de partida y llegada de muchos de nuestros recorridos y ahora acá sentimos que hay un poco de eso también.
Así es que hace un tiempo nos vimos encarando este proyecto partiendo desde el único lugar desde el que se puede partir, la pasión.

 

Encontramos una casa de 1922 que prometía mucho si se la respetaba, si podíamos integrar lo nuevo a lo que la antigua construcción brindaba. La casa traía una historia, antes de ser una casa familiar había funcionado como un salón de baile, “La querencia” que fue un importante punto de encuentro en Santa Rosa. Entonces nos entusiasmó pensar que este espacio vuelva a abrir sus puertas para ser nuevamente un lugar para compartir.
Es así como en un intento de acercarnos a aquello que nos conmueve, empezamos a delinear una idea que pronto se convirtió en una pequeña gran locura.

 

Está dicho que los sabores te transportan a otros lugares y a otras épocas, permiten rememorar otros tiempos… y desde esa premisa trabajamos intensamente para traer un pedacito de Barcelona a La Pampa y hacerle un guiño a la gastronomía española con sus colores y sabores. Entonces, poco a poco los rincones de la casa empezaron a tener un sentido.
El proceso de armado tuvo muchas veces recorridos que se hicieron literalmente laberínticos, aun así, seguimos confiando en el propósito y rodeándonos de buena gente pudimos ir materializándolo.

 

En un libro sobre exilio e inmigración la autora, que sabe bien de lo que habla, dice: “si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran”. En realidad no cierran nunca, pero sí que el intento por hacerlo es incesante y tal vez este es otro giro más de muchas vueltas en las que uno quiere quedarse a gusto con uno mismo, agradecer lo recorrido y ofrecer un reconocimiento a un lugar que creemos nos permitió desarrollarnos.

 

El pasaje de vivir en otro país lo recordamos como algo extraordinario, una experiencia maravillosa que forma parte de nuestra historia personal, de pareja y familiar, por lo tanto quedar ligados emocionalmente con aquello es inevitable y apenas se necesita más conocimiento del hecho, nos conformamos con que puedan conocer cuál fue el impulso motivador de este proyecto y que también puedan disfrutarlo.